Rechazando el poder absoluto

NARRATIVA DE NEWMAN

Por MRNewman

Cuando a Alphonse Elric se le ofreció el poder absoluto lo rechazó… en parte.

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Advertencia: Spoilers de un manga y anime que terminó hace seis años. Solo digo.

En el volumen 22-23 del manga Full Metal Alchemist, Alphonse Elric tenía un secreto bajo la manga metálica. Tenía una piedra filosofal. Él lo saca con el fin de ayudar a derrotar, o al menos a detener, al homúnculo conocido como Pride (Orgullo). Él es capaz de entretenerlos y golpearlos tanto a él como al poderoso alquimista malvado llamado Kimblee. Alphonse es capaz de encerrar temporalmente a Pride y derrotar a Kimblee. Mientras está de pie uno frente al otro, sabiendo que están igualados, Kimblee le pregunta a Alphonse por qué no se limita a usar el poder de la piedra filosofal para restaurar su cuerpo, restaurar a su hermano, y solo desaparecer. Podía alejarse de todo esto, él podría estar completamente curado. Alphonse mira a Kimblee diciendo que no ayuda a nadie más que a sí mismo y que no está dispuesto a utilizar el poder de forma egoísta. Se negó a creer que tuviera que renunciar a ayudar y salvar a otros antes de ayudarse a sí mismo. Él creía que podía aprovechar el poder para el bien fuera de sí mismo.

Ahora, un paso atrás necesita ser tomado. A modo de recordatorio para aquellos que no han leído el manga o visto la serie de anime, Las Piedras Filosofales son creadas por el asesinato de personas y la captura de sus almas dentro de la piedra. Alphonse no hizo tal cosa, se le dio la piedra. Pero, al final, Alphonse sabe muy bien que el poder de la piedra se basa en las muchas personas cuyas vidas fueron robadas para crearla. En esta escena que muestra una falta de voluntad para usar el poder que fue creado por otros de la vida de otros para ayudarse a sí mismo. Mientras que sí rechaza efectivamente la tentación de una solución rápida para salvarse a sí mismo fuera de la vida de los demás, él todavía está dispuesto a usar el poder mal habido por lo que cree ser un bien mayor.

En la vida hay muchas tentaciones para alejarnos de lo que deberíamos hacer. Tenemos ofertas de dinero, de poder, de fácil acceso al sexo. ¿Estas ofertas van a realmente ayudarte? ¿Te harán daño? ¿Ayudarán a los demás? ¡Dañarán a los demás? ¿Evitarán la responsabilidad? Se te puede ofrecer un increíble trabajo bien pagado, pero vas a trabajar 100 horas a la semana y nunca verás a tu familia o irás a la iglesia otra vez. ¿Es una vida que vale la pena vivir? ¿Vale la pena el dinero? Se te puede ofrecer poder, fácil acceso a las personas en posiciones de poder… pero con el fin de obtener dicho acceso hay tareas desagradables que debes completar, personas que deben ser aplastadas. Incluso si terminas haciendo lo correcto con el poder que se te dio, ¿se justificaba su forma? ¿Los fines justifican los medios?

Desde una perspectiva bíblica, hacer el mal sigue siendo el mal, incluso si, al final, se hace bien con el poder que se te dio. Tenemos que rechazar estas ofertas de plano, nos recuerda a Pablo en Romanos 3:8. El ejemplo perfecto de esto viene de Jesús.

En los Evangelios (Mateo 4:1-11, Lucas 4:1-13) vemos la historia de que Jesús es tentado en el desierto por Satanás. Durante 40 días, Jesús ayunó y fue tentado con comida, dinero y poder último. Rechazó todo. Jesús podría haber obtenido autoridad máxima en ese mismo momento en la Tierra. Él dijo que no. Él podría haber obtenido comida que Su cuerpo necesitaba en ese mismo momento. Él dijo que no. Parece extraño para nosotros que Cristo podría incluso ser tentado por este tipo de cosas a sabiendas de que Él es Dios desde un punto de vista bíblico. Sin embargo, también era completamente hombre; un hombre que no había comido durante 40 días. El hambre hace mella en el cuerpo de una persona. Matthew Henry, en su comentario sobre Mateo 4:1-11 escribió:

“En cuanto a la tentación de Cristo, se observa que, directamente después de que fue declarado ser el Hijo de Dios y el Salvador del mundo, fue tentado; grandes privilegios y favores especiales del favor Divino, no asegura nada de ser tentados. Pero si el Espíritu Santo a sido nuestro testigo siendo adoptados como hijos de Dios, responderán no a todas las sugerencias del espíritu maligno. Cristo fue dirigido al combate. Si presumimos de nuestra propia fuerza, y tentamos al diablo para tentarnos, provocamos a Dios a que nos deje a nosotros mismos. Otros son tentados, cuando se dibuja a un lado su propia concupiscencia y son seducidos… pero nuestro Señor Jesús no tenía naturaleza corrupta, por lo tanto, fue tentado sólo por el diablo. En la tentación de Cristo, parece que nuestro enemigo es sutil, rencoroso, y muy atrevido; pero puede ser resistido. Es un consuelo para nosotros que Cristo padeció siendo tentado; por lo tanto, parece que nuestras tentaciones, si no cedemos a ellas, no son pecados, son aflicciones solamente. Satanás dirige todas sus tentaciones, para llevar a Cristo al pecado contra Dios.”

Todos son tentados, pero no todos tienen éxito en la resistencia. Ahora, la pregunta es: ¿Tuvo Alphonse éxito en resistir la tentación de utilizar el poder forjado por el asesinato de muchos? Sí y no. Él optó por no usar el poder sobre sí mismo egoístamente, pero todavía utilizó el poder hecho de personas asesinadas. Él todavía utiliza un artefacto creado por el mal. Si Jesús hubiera cedido a Satanás y hubiese gobernado como un solo rey en la Tierra, ¿el fin justificaría los medios? Por supuesto que no. Lo mismo aquí. Alphonse pudo haber tenido un noble fin en mente, pero los medios todavía estaban mal. Hacer el mal de forma tan buena significa todavía que es un mal cometido. Las nobles intenciones no justifican el uso del mal.

¿Habría hecho yo lo mismo en los zapatos de acero de Alphonse? Me gustaría pensar que no lo haría y en su lugar optar por tratar de destruir la piedra, encontrando alguna manera de liberar a las almas en su interior. Sin embargo, sé que no soy perfecto. No soy tan incorruptible. El poder absoluto es difícil de resistir. Por suerte, tengo la fuerza del Espíritu dentro de mí y un Salvador que murió voluntariamente para mi carne, para reconciliarme con Dios. Aún así, estoy agradecido que nunca me haya puesto en una situación así…

Traducción: Alexis “El Broder” Rodríguez

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